Deambular es uno de los comportamientos más frecuentes y preocupantes asociados a la demencia. Según la Asociación de Alzheimer, entre el 35% y el 60% de las personas con demencia deambularán en algún momento.
Sin embargo, la deambulación no tiene por qué ser una crisis inevitable. Aunque puede crear miedo y estrés a las familias, este comportamiento desafiante puede controlarse con preparación y comprensión. Aprendiendo a reconocer las señales de advertencia y aplicando medidas prácticas de seguridad, puedes ayudar a proteger a tu ser querido, preservando al mismo tiempo su dignidad y calidad de vida.
Comprender por qué se produce la errancia
En primer lugar, es importante comprender que la deambulación no es intencionada: es un síntoma de los cambios que se producen en el cerebro. Cuando comprendas el “por qué” del comportamiento, podrás responder con empatía en lugar de con frustración y desarrollar estrategias de prevención más eficaces. Los factores desencadenantes de la deambulación suelen pertenecer a estas categorías:
- En busca de lo familiar: Una persona con demencia puede decir que quiere “volver a casa”, incluso cuando ya está en su propia casa. A menudo están buscando un lugar encerrado en su memoria a largo plazo, un lugar que les resulte más familiar y seguro que su entorno actual.
- Cumplir una rutina pasada: Las rutinas del cerebro pueden estar profundamente arraigadas. Una persona con demencia puede intentar irse a un trabajo que tuvo hace 30 años, o puede creer que tiene que recoger a sus hijos del colegio.
- Responder a una necesidad insatisfecha: Deambular puede ser una forma no verbal de comunicar una necesidad básica. Pueden estar buscando un cuarto de baño, un vaso de agua o un tentempié. También puede ser una respuesta a un dolor o malestar que no pueden articular.
- Afrontar el estrés o la sobreestimulación: Cuando los entornos se vuelven demasiado ruidosos, abarrotados o confusos, deambular puede representar un intento de escapar a un lugar más tranquilo y seguro. Una reunión familiar bulliciosa, el sonido de un televisor demasiado alto o incluso una iluminación intensa pueden crear sentimientos de ansiedad que impulsen el deseo de salir y encontrar un lugar más tranquilo.
- Aburrimiento e inquietud: La falta de actividad física o de compromiso mental puede manifestarse en forma de paseos, inquietud y necesidad de moverse. Las actividades significativas pueden canalizar la energía inquieta de forma positiva y productiva, y pueden reducir el comportamiento errante.
Reconocer las señales de advertencia y los patrones
El comportamiento errante suele tener señales de advertencia tempranas. Reconocerlas puede ayudarte a anticiparte y prevenir una situación peligrosa. Busca indicadores de comportamiento como
- Aumento de la inquietud o del ritmo
- Preguntas repetitivas sobre la necesidad de salir o ir a algún sitio
- Comprobación frecuente de puertas y ventanas
- Permanecer de pie junto a las salidas durante periodos prolongados
El vagabundeo también puede seguir ciertas pautas. Suele ocurrir a última hora de la tarde o a primera hora de la noche, como parte de un fenómeno conocido como“sundowning“. También puede ocurrir durante transiciones rutinarias, como después de las comidas, o en cualquier momento en que la persona se sienta perdida o confusa.
Reducir el riesgo de vagabundeo con modificaciones en el hogar
Hacer algunos cambios en casa puede reducir el riesgo de deambulación insegura, al tiempo que permite a tu ser querido cierto grado de independencia. Considera estas modificaciones prácticas:
- Asegurar puertas y salidas: Instala cerrojos de seguridad por encima o por debajo del pomo de la puerta, fuera de la línea de visión habitual de la persona. También pueden ser eficaces las cubiertas a prueba de niños para los pomos de las puertas. Para una solución más sencilla, coloca una señal de “alto” o un felpudo de color oscuro delante de la puerta. Para algunas personas con demencia, pueden funcionar como elementos visuales disuasorios. También puedes disimular una puerta colgando una cortina sobre ella.
- Alarmas y alertas: Los sensores de puerta que suenan al abrirse pueden alertarte inmediatamente si la persona intenta salir. En casas pequeñas, un simple timbre fijado a la puerta puede servir. Para casas más grandes, funcionará mejor un sistema electrónico con un timbre más fuerte.
- Elimina las señales de “salir”: Reubica los objetos que puedan desencadenar el deseo de salir. Mantén los abrigos, sombreros, bolsos y llaves del coche lejos de las entradas y fuera de la vista. El recuerdo visual de estos objetos puede incitar a pensar en ir a algún sitio.
- Proporcionar un espacio seguro y despejado: Puesto que el paso y el movimiento inquieto son frecuentes en la demencia, crea caminos despejados por tu casa. Retira las alfombras sueltas, el exceso de muebles y otros obstáculos que puedan provocar tropiezos y caídas.
- Seguridad en el exterior: Si tienes un patio, asegúralo con una valla adecuada y una puerta cerrada. Esto permite a tu ser querido disfrutar del aire fresco y del tiempo al aire libre mientras permanece en un entorno controlado y seguro. De hecho, un espacio exterior seguro puede ayudar a reducir las ganas de deambular, al proporcionar un cambio de escenario sin los riesgos asociados a salir de la propiedad.
Qué hacer si desaparece una persona con demencia
Incluso con la mejor preparación, puede ocurrir un incidente errante. Disponer de un plan claro te permite actuar con rapidez y eficacia en una situación de gran tensión.
- Paso 1: No esperes. El tiempo es fundamental. En cuanto te des cuenta de que la persona ha desaparecido, realiza una búsqueda exhaustiva en tu casa, el jardín y los alrededores.
- Paso 2: Llama inmediatamente al 911. Si no los encuentras en 15 minutos, llama al 911. Informa al operador de que ha desaparecido un adulto vulnerable con demencia.
- Paso 3: Activa tu Red. Ten preparada de antemano una lista de vecinos, familiares cercanos y amigos que puedan unirse rápidamente al esfuerzo de búsqueda. Estos contactos deben estar familiarizados con tu ser querido y conocer los lugares por los que podría deambular. Envía un mensaje de texto o llama a esta red inmediatamente después de contactar con el 911 para ampliar rápidamente el área de búsqueda.
- Paso 4: Prepara un “Kit Errante”. Crea una carpeta que contenga información esencial para emergencias. Incluye una fotografía reciente y nítida de tu ser querido, una lista completa de sus enfermedades y medicamentos, y una lista detallada de los lugares importantes a los que podría intentar llegar. Pueden ser antiguos hogares, lugares de trabajo, instituciones religiosas o parques o restaurantes favoritos. Esta Hoja de Información Errante proporciona una plantilla excelente para organizar esta información. Esto puede ahorrar un tiempo precioso y ayudar a las fuerzas de seguridad a iniciar su búsqueda con mayor rapidez.
Recursos profesionales y cuándo buscar ayuda adicional
Puede llegar un momento en que el comportamiento errante sea demasiado para que una familia lo gestione sola de forma segura. Si los incidentes de deambulación son cada vez más frecuentes o se producen por la noche, cuando aumentan la visibilidad y los riesgos para la seguridad, puede ser el momento de buscar ayuda adicional.
Los profesionales sanitarios pueden desempeñar un papel crucial en la gestión de la deambulación. A veces, ajustar la medicación o tratar los problemas médicos subyacentes, como las infecciones urinarias, el dolor o los trastornos del sueño, puede reducir significativamente los incidentes de deambulación. No dudes nunca en hablar de estos comportamientos con un médico o un especialista en demencias.
Otros recursos profesionales pueden proporcionar apoyo a las familias que gestionan la demencia y la deambulación. Por ejemplo, los programas de atención diurna a adultos ofrecen actividades estructuradas y supervisión durante las horas diurnas, lo que reduce el riesgo de deambulación y da a los cuidadores un respiro esencial.
Las clínicas especializadas en trastornos de la memoria, como el MIND Institute Frank C. y Lynn Scaduto, ofrecen evaluaciones exhaustivas y estrategias personalizadas para controlar los comportamientos demenciales desafiantes, incluida la deambulación. Estos programas pueden proporcionar tanto intervenciones médicas como orientación práctica adaptada a tu situación específica.
Para las familias que ya no pueden controlar con seguridad el comportamiento errante en casa, los servicios de atención a la memoria ofrecen entornos especializados diseñados específicamente para personas con demencia. Estas comunidades cuentan con personal formado y entornos seguros con supervisión 24 horas al día, 7 días a la semana, que permiten a los residentes libertad de movimientos dentro de unos límites seguros.
Aunque deambular es un aspecto frecuente de la demencia, no tiene por qué convertirse en una crisis inmanejable para tu familia. Comprendiendo las causas subyacentes, aplicando medidas de seguridad prácticas y sabiendo cuándo buscar ayuda profesional, puedes ayudar a que tu ser querido se sienta cómodo y seguro.



