El papel del estilo de vida en el riesgo de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer, uno de los tipos más comunes de demencia, afecta a las partes del cerebro responsables del pensamiento, la memoria y el lenguaje. A medida que envejecemos, aumentan nuestras probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia. También hay 20 genes que pueden influir directamente en el riesgo de que una persona desarrolle demencia.

Aunque no podemos controlar nuestra edad ni nuestros genes, las investigaciones sugieren que existen factores de riesgo potencialmente modificables para la enfermedad de Alzheimer.

Estas son algunas de las opciones de estilo de vida que pueden ayudar a reducir el riesgo o retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

  1. Manténgase físicamente activo. La actividad física puede mejorar el pensamiento, reducir la depresión y la ansiedad e incluso ayudarle a dormir mejor. Tampoco tiene por qué ser agotador. Un paseo a paso ligero, la jardinería o incluso las tareas físicas cotidianas (como limpiar o cocinar) pueden ayudar.
  2. Deje de fumar. El humo del tabaco provoca inflamación y estrés a nivel celular, lo que aumenta las probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.
  3. Reduzca el consumo de alcohol. Las personas que beben en exceso tienen más probabilidades de desarrollar demencia. Reducir el consumo de alcohol a un nivel moderado (dos copas al día o menos para los hombres y una copa al día o menos para las mujeres) puede ayudar a reducir esas probabilidades.
  4. Mantente social. Las relaciones sociales influyen en la salud mental y conductual de una persona. Las investigaciones demuestran que las personas que se sienten solas con regularidad tienen un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer que las personas que no se sienten solas. Sin embargo, el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer también pueden mitigarse o retrasarse manteniéndose mentalmente activo y participando en actividades sociales continuas.
  5. Mantenga un peso saludable. La obesidad también es un factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer. Una nutrición adecuada, la actividad física, el sueño y la reducción del estrés son sólo algunas de las formas de ayudar a controlar el peso.
  6. Controle su tensión arterial. La hipertensión puede dañar los pequeños vasos sanguíneos del cerebro, afectando a las áreas del pensamiento y la memoria. Según un informe del John Hopkins, la toma de medicamentos para la tensión arterial disminuye en cierta medida el riesgo de padecer Alzheimer en quienes aún no la padecen. La conexión puede provenir de un control más eficaz de la tensión arterial o de la medicación, pero los investigadores sospechan que puede ser una combinación.
  7. Prevenir o controlar la diabetes. Los niveles altos de azúcar en sangre provocan inflamación, lo que puede dañar las células cerebrales y desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Si padece diabetes, consulte a su médico para elaborar un plan de tratamiento y sígalo al pie de la letra.
  8. Sométase a pruebas de detección de deficiencias auditivas. Las personas con pérdida de audición leve tienen el doble de probabilidades de desarrollar demencia que las personas con audición normal. La pérdida de audición puede contribuir a acelerar el ritmo de atrofia del cerebro, así como el aislamiento social, que puede provocar deterioro cognitivo. Los mayores de 60 años deben someterse a revisiones periódicas para detectar posibles problemas auditivos.

La detección precoz ayuda a la intervención temprana

Si le preocupan sus propias capacidades neurocognitivas o las de un ser querido, considere la posibilidad de someterse a una evaluación. El Instituto MIND de Miami Jewish Health atiende a pacientes con diversos trastornos neurocognitivos, con especial atención a la enfermedad de Alzheimer en fase inicial. A través de nuestro Programa de Prevención del Alzheimer basado en la evidencia, podemos evaluar sus factores de riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer, evaluar su salud neurocognitiva actual y proporcionarle un entrenamiento personalizado sobre su estilo de vida para mejorar su salud cerebral.

Para más información, llame al 305.514.8710 o visite el Instituto MIND.

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